Programa Empresario Carpintero · 12 meses · Plazas limitadas
Un programa para carpinteros que dominan el oficio y quieren que el negocio esté a la altura: cobrar lo que vale tu hora, elegir a quién se la vendes, y no depender solo de tu cuerpo. Carpintero, como siempre. Empresario, con el camino bien claro.
Sabes que las cosas van justas. Trabajas de sol a sol y no ves el rendimiento por ningún lado. Miras lo que cobran los demás, intentas ir en esa dirección, y tampoco te convence. Y así llevas tiempo, probando cosas sueltas.
Plazas limitadas
Doce meses completos, en un solo pago. No hay botón de comprar: reservas una llamada de 20 minutos, me cuentas cómo está tu taller y ahí te digo el precio y todo lo que incluye.
Reserva tu llamadaGratis y sin compromiso. Las llamadas las hago yo, una a una — y si no es para ti, te lo digo en el momento.
Empecemos por lo que ya sabes
Yo estuve ahí, y te lo he contado en el directo del 27 de agosto y en redes cada semana: trabajar sin parar y no ganar lo suficiente para vivir dignamente con los míos, o para que el negocio respire. Y todo aguantándose sobre tu cuerpo. Yo me corté una mano siendo autónomo. No se acabó el negocio porque seguí trabajando con los puntos aún sangrantes, pero se complicó tanto que entendí una cosa:
Aquello no era una empresa. Era yo, aguantando.
Y ojo: esto no va de tener empleados. Si quieres seguir solo, sigue solo. Va de que, incluso solo, montes un negocio que te proteja a ti.
Te acompaño
Soy Esteban Lamas, carpintero y empresario. 30 años de oficio, un taller con 8 personas y centrado en el cliente que sí valora lo que hago. Lo puedes ver en estebanlamas.com
Empecé de aprendiz en algunas de las mejores carpinterías de Ferrol. Ahí aprendí el oficio, que es lo único que nadie me tuvo que enseñar dos veces.
Salí de asalariado y monté mi primera máquina en una bodega que le colonicé a mi padre — le hice unos gallineros de madera para compensarlo, que conste. Dominaba el oficio. Pero los números, las ventas, la cultura de empresa… eso nadie me lo enseñó. Y lo pagué: hubo una obra en la que no solo no gané nada, tuve que poner 1.000 euros de mi bolsillo para cerrarla. Después de semanas de trabajo.
Eso me obligó a replantearlo todo. Me formé en ventas, en gestión, en equipos — porque me vi obligado a hacerlo para sobrevivir. No te voy a enseñar lo que leí en un libro. Te enseño lo que apliqué para que mi taller siguiera en pie mientras otros, por desgracia, caían.
Y también sé lo que has intentado
Y no ha sido por falta de ganas. Has ido probando, cada cosa por su lado, a ver si alguna pegaba:
Ninguna de esas cosas funcionó. Y no fue culpa tuya.
No tenías un sistema. Improvisabas.
Improvisar delante de la máquina es oficio. Improvisar con los números y con los clientes es ir a ciegas. Y un taller no se sostiene sobre una pata sola.
Y ojo: seguramente pienses que tu cliente no está dispuesto a pagar lo que vale tu trabajo. Puede que tengas razón, y entonces no es tu cliente. O puede que sí estuviera dispuesto… con otra propuesta delante.
Por qué justo ahora
Y no es una exageración.
La madera es la misma.
Las manos son casi las mismas.
Y durante cuatrocientos años la forma de llevar un taller apenas se movió: eras bueno, el vecino venía, te encargaba, y todos vivían con esa sencillez de otro tiempo.
Hoy eso se ha acabado.
Ha cambiado cómo se vende. Cómo se lleva el papeleo. Cómo se dirige un equipo.
Tu cliente te busca en internet antes de llamarte, te compara con otros tres talleres y decide delante de una pantalla si le vales o no.
El mercado pide cosas nuevas, y casi ninguna es de madera: son de negocio.
Y nunca fue tan difícil construir un equipo.
Lo siento de verdad, pero para aquella manera de llevar un taller ya no hay sitio.
Tú lo estás viendo en tu zona.
Yo lo he visto en la mía: empecé en algunas de las mejores carpinterías de Ferrol. Talleres con nombre, con historia, con oficio de sobra.
Hoy no queda ninguna abierta.
La última cerró hace unos meses.
Y no cerraron por malos carpinteros.
Cerraron porque el mundo cambió y el taller no.
Estamos ante el salto más grande de la historia del oficio. O damos el paso a una gestión del siglo XXI, o muchos van a tener que cerrar. No te lo digo para asustarte. Te lo digo porque yo los conocí abiertos.
Qué vas a construir
Una mesa con una pata coja no se sostiene, por muy buena que sea la madera. Da igual que seas el mejor carpintero de tu comarca: si no tienes una estrategia comercial validada, ni sabes cómo aplicar el coste real de tu hora o no armas una estrategia para conseguir crear equipo (en caso de que lo necesites), la mesa cojea. Este es el programa que he escrito para el día que mis hijos hereden mi negocio: horas de formación grabada en vídeo para que las veas en cualquier parte y en las que desgranamos cada paso de nuestro negocio.
Trabajamos las seis a la vez. Cada una resuelve un problema que ya tienes hoy.
Mapa del sistema y autodiagnóstico. En diez preguntas sabes cuál de tus patas cojea más y por dónde tienes que empezar tú. No por dónde empieza el de al lado.
Cómo piensa el cliente que sí valora lo que haces. Trabajamos a fondo tu huella digital y la manera de llegar hasta él. Para que deje de llamarte quien no te valora, y empiece a llamarte quien sí.
Nunca vendas a un desconocido. Descarta al cliente que no es para ti en los tres primeros minutos. Habla de dinero con claridad. Y aprende a cerrar cuanto antes. Para dejar de regalar tardes midiendo gratis.
Tu hora real, con amortizaciones y productividad de verdad. Ponte un sueldo. Entiende que el dinero de los impuestos no es tuyo. Y localiza los tres focos por donde se te va el dinero cada mes. Para terminar cada obra sabiendo lo que has ganado, no solo lo que has cobrado.
Contrata lento, despide rápido. Actitud por encima de capacidad. Y si vas a tener equipo, renuncia a ti mismo: controla tu ego. Un taller que funciona cuando tú no estás delante de cada máquina. Para poder faltar una semana sin que se caiga todo.
CNC sí o no, con criterio realista y no de catálogo. Segunda mano: cuándo sí y cuándo no. Planos claros para el equipo. Y el coste oculto del retal acumulado. Para que la próxima máquina la elijas tú, y no el comercial.
No es una pata de tecnología. Es una pata de tiempo. Integrar la IA como una nueva herramienta en tu taller. Te ayudamos paso a paso. Usa nuestro agente de IA personalizado para nuestro taller.
El año, por dentro
Un taller no cambia en cuatro semanas. Cambia cuando aplicas una cosa, ves qué pasa en la obra siguiente, la corriges y vuelves. Por eso esto dura un año y no un trimestre: para que te dé tiempo a llevarlo con calma y a equivocarte y arreglarlo conmigo delante.
Las seis patas están abiertas el día que entras. No te dosifico las lecciones para retenerte doce meses. Empiezas por donde te diga tu autodiagnóstico: si lo que te aprieta es el dinero, la Pata 3 el primer día; si es que te llama quien no debe, la Pata 1.
90 minutos conmigo, en directo, semana tras semana. Traes tu presupuesto, tus números o el cliente que se te ha atragantado, y lo miramos ahí. Ese es el sitio donde la teoría se convierte en tu taller. Si una semana no puedes estar, queda grabado.
Un directo al mes exclusivamente dedicado a trabajar tu presencia digital. Con el antes y el después delante. Porque puedes tener los números perfectos y seguir siendo invisible para el que sí valora lo que haces. Quiero aportarte mi experiencia en redes: no necesitas ser influencer, solo conectar con el que te está buscando y aún no lo sabe. Y si no puedes asistir, también queda grabado.
Cada pata tiene sus ejercicios, sus plantillas y sus documentos: la hoja de tu precio/hora, las hojas de cálculo con las que presupuestamos nuestros propios trabajos, el perfil de tu cliente ideal, técnicas de comunicación. Salen de cada ejercicio y entran en tu taller. No se guardan, se usan.
Somos una comunidad privada de carpinteros enfocados en mejorar cada día, apoyándonos y compartiendo experiencias, en un entorno de confianza y comunicación sincera. Dudas ordenadas por pata, para que la respuesta no se pierda en un chat. Y un banco de objeciones vivo: cada vez que a uno le sueltan "me lo has puesto muy caro", entra ahí con la respuesta que funcionó. Al año, eso vale más que muchas lecciones.
Al cabo del año no te habrás visto un curso. Habrás cerrado tu precio/hora, sabrás a quién le vendes y a quién no, habrás subido un precio y dicho que no a una obra mala, y la IA será tu compañera de oficina.
Cómo funciona por dentro
No lo digo solo yo
El programa acaba de abrir, así que aquí no vas a ver alumnos con resultados: sería mentira y no la voy a contar. Lo que sí tengo es una comunidad de carpinteros que cada día me dice, en mis publicaciones, lo mismo que llevas leyendo en esta página. Son comentarios reales y públicos.
"Excelente, colega. Es así, poco a poco lo vamos entendiendo. Uno se pone su precio cuando uno es bueno."
@joanjosegriman
"Estoy de acuerdo. 75 años activo, 52 trabajando la carpintería."
@carpinteria.cociars
"Cada vez que hago mejores trabajos y aprendo más, quieren pagar menos o regatear. Como si este arte se aprendiera en días."
@upholstery_lux
"Me gustan sobre todo las obras que quitan el hipo… y la cuenta vacía."
@luisfernandocaceresramos
"Excelente tu iniciativa de ayudar. Mi respeto y admiración por lo que haces."
@gilfinol
Antes de que reserves la llamada
Y es para ti si dominas el oficio — ya tengas taller o estés a punto de dar el salto — y quieres llevarlo como una empresa que sabe hacia dónde va desde el primer día.
Cuánto cuesta
Enseño a hablar de dinero mirando a la cara, y contigo voy a hacer lo mismo: la cifra te la digo yo en la llamada, con todo lo que incluye delante.
Plazas limitadas
Doce meses completos, en un solo pago. El precio te lo digo en la llamada.
Una sola obra bien presupuestada, con el cliente correcto y sin bajarte el precio, paga el año entero. Y no vas a hacer una: vas a cambiar cómo las haces todas.
Plazas limitadas.
La garantía
"Ven tres semanas. Las tres primeras sesiones, con los deberes hechos. Si al terminar la tercera ves que esto no es para ti, me lo dices y te devuelvo el dinero."
Lo que no te voy a devolver es el dinero si no has hecho nada. Esto no es una suscripción de la que te olvidas: son tres semanas de trabajo tuyo. Si lo haces y no te sirve, el problema es mío y lo pago yo.
Cómo se entra
Reservas una llamada de veinte minutos, me cuentas cómo está tu taller y lo hablamos todo: tu caso, el programa y el precio, sin rodeos.
Las llamadas las hago yo, una a una. Si veo que no encajas, te lo digo yo mismo y no te cobro nada por saberlo. Prefiero pocos carpinteros trabajando que muchos apuntados.
Plazas limitadas
Preguntas frecuentes
No tengo tiempo para esto.
Piénsalo al revés: ¿cuánto tiempo pierdes ahora presupuestando mal, persiguiendo a clientes que no te van a comprar y haciendo obras que no sabes si te dejan dinero? Es una hora de trabajo a la semana y el directo siempre que puedas. Si tienes tiempo para el problema, tienes tiempo para la solución.
¿Doce meses? Me parece mucho tiempo.
Es el tiempo que tarda un taller en cambiar de verdad. Tu precio/hora lo cierras en dos semanas, eso sí. Pero llevarlo a los presupuestos, aguantar la primera vez que un cliente te dice que estás caro y que eso acabe siendo tu forma normal de trabajar, eso no pasa en un mes. Un curso de cuatro semanas te deja con los apuntes y la buena intención. Aquí me tienes delante justo cuando llega la parte incómoda.
¿Y si no tengo el dinero ahora mismo?
Te lo digo claro: no te endeudes para esto. Primero calcula tu hora con la calculadora, aplica lo que ya te doy gratis en Instagram, y vuelve cuando puedas. No quiero a nadie aquí con el agua al cuello. Si el dinero es lo único que te frena y vas en serio, plantéamelo en la llamada y lo hablamos.
¿Por qué no pones el precio en la página?
Porque te lo digo yo, en la llamada — y en el primer minuto, si me lo preguntas. No es por hacerme el interesante: es una compra de empresa, y prefiero que la cifra te llegue con todo lo que incluye delante, no suelta en una página. Y las plazas son limitadas.
¿En serio te crees tan listo, siendo carpintero, como para enseñarme esto?
Es una pregunta justa. No vengo de un MBA ni de una consultora. Vengo de 30 años de taller, de haber presupuestado a ojo demasiado tiempo y de haber visto cerrar todos los talleres en los que trabajé. Me formé en ventas, gestión y equipos porque me vi obligado a hacerlo para sobrevivir. He invertido miles de euros en formación empresarial, y lo que te enseño no es la teoría: es lo que apliqué a mi propio taller y funcionó.
Soy autónomo y trabajo solo. ¿Esto es para mí?
Sí. La mayor parte de lo que se trabaja aquí —tu hora, tu cliente, tu forma de vender— no depende de que tengas equipo. Y la pata de equipo te va a servir si algún día decides contratar al primero, que es cuando más caro se paga equivocarse.
¿Y si no puedo venir a un directo?
Puedes dejar tus dudas por escrito antes y las contesto igual. Pero te digo la verdad: el que solo ve los directos en diferido saca la mitad. Esto funciona porque traes tus números y los miramos juntos.
¿Me vas a enseñar a usar la IA aunque no tenga ni idea?
Esa es exactamente la idea. La Pata 6 empieza por el principio y no da nada por sabido. Y no va de tecnología: va de que dejes de presupuestar a las once de la noche.
¿Para qué la llamada?
Porque las plazas son limitadas y no quiero llenarlas con quien no va a aprovecharlas. La llamada es para que yo entienda tu taller y para que tú preguntes lo que quieras. Si no encajas, te lo digo yo, y te ahorro el dinero. Dentro solo habrá carpinteros con ganas de ir al siguiente nivel.